
De entrada hay que aclarar que Ágora es la peor película de Amenabar, como bien se han repetido los detractores de la cinta, que, con más o menos criterio, son muchos, sin embargo no resulta para nada una cinta "fallida y simplista", como se ha oido en ciertos sectores y sobretodo no se reduce a un ataque contra el cristianismo radical sino contra la intolerancia, representada en el enfrentamiento entre ciencia y religión.
El argumento nos situa en la Alejandría del Imperio Romano Tardío, una sociedad ilustrada, consciente de que su tiempo de gloria comienza a quedar atrás, que ha ido abandonando a sus viejos dioses paganos y que asiste estupefacta al crecimiento imparable, entre las clases populares, de una secta otrora perseguida: Los cristianos.
En este contexto se nos presenta a Hipatia, filósofa y astrónoma, una joven que trata de descifrar el funcionamiento de las órbitas elípticas de los astros y a traves de cuyos ojos, además de los de otros personajes vinculados a ella,veremos el devenir de los acontecimientos que culminarán en su asesinato.
Hipatia, interpretada por una magnífica Rachel Weisz, es un personaje un tanto plano, es algo desconcertante y tal vez haya sido la intención de Amenabar, pero aparece fría y distante durante toda la película, tan solo ensimismada con la astronomía y por momentos tan fanática como aquellos que tratan de acallar su voz. Solo algo la diferencia: Ella jamás utilizaría la violencia sino la palabra.
Resulta complicado, a pesar de esto, apreciarla, es demasiado rígida y cuadriculada, lo que lastra algunas de las partes más comprometidas de la película.
El resto del elenco está a un nivel dispar: Un buen trabajo de Max Minguella como Davus, un personaje interesante por su lucha interior y un irregular Oscar Isaac en su papel del Prefecto Imperial en Egipto, Orestes, un papel con muchas posibilidades que el actor no es capaz de controlar hasta los últimos momentos de la cinta.
Correcto también Sammy Samir en la piel del obispo Cirilo, malvado y con un ansia de poder descomunal, que llego a ser santo (sic) bajo cuyo mandato Alejandría se tiño de sangre.
La factura técnica es excepcional. La Alejandría de Amenabar luce radiante, viva y muy creible. El director abusa de los planos aereos pero los integra perfectamente en la acción combinandose con algunos magníficos alejamientos de cámara hasta el espacio exterior que contrasta, en su grandeza, con la minúscula guerra humana que se vive en la ciudad. Tanto la escena del saqueo de la Biblioteca como la de la agresión a Orestes son dignas de enseñarse en las escuelas de cine.
Y ahora la polémica ¿Es Agora una crítica al cristianismo? Rotundamente no, Como ya se dijo Agora es un ataque a la intolerancia, a la imposición de unas ideas sobre otras. Agora supone una declaración de guerra durísima al fanatismo y como tal, molestará a los fanáticos. De hecho es representativo que la mayoría de asociaciones religiosas cristianas (que no católicas) hayan apoyado el rigor histórico de la producción.
Solo por su fiabilidad histórica y por el magnífico retrato que hace de su época merece ser utilizada como una herramienta de enseñanza, una película magistral a nivel técnico que se queda en menos por lo plano de algunos de sus personajes y lo irregular de su guión. Aún así plenamente recomendable.
29/10/09
Agora . Review
7,5
en 10:58
Etiquetas: cine + historia, cinepatas
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